sábado, 5 de enero de 2013

Prueba Audi TT 1.8T 180PS FWD (2000)

En la edición que se publicó en Enero del 2000 de la revista Car&Driver para Colombia y Venezuela salió una prueba algo distinta pues las mediciones que aparecían no eran las mismas que solían aparecer en la revista y parecían más de la revista en USA; pero cuando uno observa que decía "Reportaje gráfico: Car and Driver México" ya puede hacerse a la idea del por qué de la situación.

El carro en cuestión era uno que marcó el inicio de este nuevo milenio no sólo porque tenía un look poco ortodoxo gracias al trabajo del diseñador Peter Schreyer -hoy en día en Kia-, sino porque tenía un desempeño realmente correspondiente a su forma de lucir más parecido al de un auto deportivo. Decir que es un auto deportivo es difícil pues toma la misma plataforma "A4" con tracción delantera que usan el VW Golf y Jetta, es decir, estamos hablando de un auto que en su base no es un deportivo; lo que sucede es que además de tener excelentes prestaciones su desempeño dinámico se veía favorecido por tener un bastidor que le confería unas reacciones típicas de un deportivo. 



La prueba estaba ubicada en una sección llamada "vértigo" y en su primer párrafo hablaba de que este auto iba a convertirse en un clásico justo como había sucedido con el Alpine-Renault 110, el Porsche 356 e incluso el Mercedes-Benz 300 SL "Gullwing" por tener un diseño fuera de lo común y una "enorme dosis de pasión".

Esta primera generación del TT -dicho sea de paso que recibe su nombre del "Tourist Trophy"- fue presentada como concepto en el 95' en el salón de Frankfurt, luego en el segundo semestre del 98' iniciaría su producción. Como lo había dicho antes, para su producción en su parte mecánica las cosas no fueron tan radicales como en el diseño de la carrocería; Audi recurrió a una plataforma que el grupo VAG estaba estrenando para muchos modelos de las 4 marcas y se le añadió al TT la gama de motores más potentes disponibles para los vehículos de la plataforma e incluso el motor de el protagonista de este test puede ser el mismo que está en el Jetta GLI que se vende hoy en día en Colombia y México, por otra parte los ajustes que se le hicieron a la plataforma para ajustarse al TT estuvieron principalmente en la suspensión.
En su interior el TT estaba plagado de muchos detalles curiosos pero sin dejar la funcionalidad de lado, visualmente esta parte del auto era muy agradable no sólo a la vista sino que el nivel de ajuste como era de esperarse era muy bueno, un detalle novedoso para la época era la presencia de una especie de computador de abordo con diversas funciones que incluían la presencia de niveles de gasolina y liquido refrigerante, consumos parciales y promedio e información de lo que la radio reproducía. La prioridad en el habitáculo al tratarse de un vehículo deportivo era la posición de manejo del conductor, para ello el auto contaba con un volante regulable tanto en altura cómo en profundidad además de tener sillas con gran firmeza regulables en alcance y altura con buena sujeción lateral.


Ahora pasamos un punto negativo que tenía este auto pero que es muy frecuente encontrarlo en muchos deportivos y es la comodidad en las plazas traseras, Audi denominaba a este modelo como un "2+2" lo que quiere decir que puede llevar 2 pasajeros atrás con grandes limitaciones, de manera que lo que dice el equipo de pruebas de la revista es que la verdadera función de esta banca era la de poner allí algo de equipaje o bien recostar su espaldar para incrementar la capacidad del maletero.
Retomando el punto de la posición de manejo, el equipo de pruebas declara que una vez dispuestos a manejar el carro había cierta "sensación de túnel" porque el parabrisas quedaba alejado, por su parte la visibilidad tanto hacía al frente como hacia los lados era buena, la visibilidad en 3/4 por su parte no era tan buena.
Ya pasando a lo que se dijo de sus condiciones dinámicas, el equipo de pruebas declaraba que estaban ante un auto en el que se percibía óptimo desempeño, total estabilidad y buen agarre. El funcionamiento del motor era más adaptado a su operación en regímenes medios pues a partir de 2500 revoluciones por minuto comenzaba a mostrar lo mejor de sí, cuando se llegaba a regímenes altos las 5 válvulas por cilindro se hacían notar por la facilidad con que el motor revolucionaba y que no había perdida de empuje por encima de las 5000 vueltas.

Cuando se exigió al TT en curvas se mostró como un auto de marcha firme con poca inclinación de carrocería y con un subviraje notorio cuando se llega a sus limites, reacción típica de un auto con tracción delantera pero que fue fácilmente controlable cuando se redujo la aceleración. En terrenos irregulares, por su parte, se notó "saltarín" porque su suspensión -algo dura- se había calibrado para darle un buen desempeño al bastidor en curvas a altas velocidades sacrificando algo del confort en marcha.


Estas han sido las impresiones que nos ha dejado Car and Driver del TT, aquí dejo su ficha técnica con sus datos de prestaciones oficiales y las que fueron tomadas en esta prueba:






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