jueves, 3 de enero de 2013

Prueba Toyota Yaris Sedán (2000)

La siguiente es una prueba hecha por la revista Car&Driver local (en español, para Colombia y Venezuela), el auto que se probó fue el Toyota Yaris Sedán que tenía ciertas peculiaridades que lo hacen diferir tanto de las versiones que llegaron a Europa como las que llegaron a USA pues en Europa la gama de motores era mucho más amplia e iba desde los de un litro hasta un 1500cc que equipó una versión de tres puertas deportiva, además de un motor 1.4 Turbodiésel (D4-D) y allí nunca se vendió con carrocería sedán de 4 puertas; por su parte este Yaris Sedán viene siendo más parecido al que estuvo presente en USA (llamado "Echo" en vez de Yaris) pues la carrocería viene a ser la misma pero con un motor más pequeño con relación al que se ofrecía en el mercado estadounidense que era un 1500cc.



Antes de pasar a lo observado en la prueba repasemos un poco de historia, el Yaris fue el producto de un gran proyecto que comenzó Toyota en el 97' llamado "New Basic Compact", con este proyecto se esperaba producir en serie un vehículo económico pero con los mejores atributos posibles. Este auto venía a ser el reemplazo del Tercel que ya había dejado buenas impresiones por su gran confiabilidad además de ser liviano y tener un bastidor con excelente desempeño en curvas cerradas; el problema con este es que había grandes limitaciones con el espacio así que la marca decidió tener listo para el 99' un auto que se vendiera a nivel mundial y que básicamente fuera bueno en todo guardadas las proporciones y restricciones inherentes a los vehículos económicos.


Ya pasando a temas de la prueba, al equipo de la revista le impresionó la gran habitabilidad que tenía este auto a pesar de no tener grandes dimensiones exteriores, esto se da como resultado de tener una altura superior al metro y medio; además la disposición del salpicadero no era nada ortodoxa pues se optó por tener un instrumental digital al estilo del Twingo pero con la adición de un tacometro, otro detalle raro pero muy útil era el hecho de tener 4 guanteras con tapa y muchos lugares para ubicar objetos y el cenicero desaparecía para dar paso a un portamonedas. Por su parte la habitabilidad en la banca trasera era buena y el baúl muy generoso en cuanto a espacio; en cuanto al interior este pequeño auto impresionaba sin embargo había un lunar y era el hecho de tener espejos pequeños con ajuste manual por fuera del habitáculo.


Ya en marcha el Yaris era muy silencioso, incluso era difícil detectar el ruido del motor en ralentí, lo que resultó ruidoso para el equipo de C&D fue el control de cambios. La suspensión estaba muy bien calibrada para nuestro medio pues era suave y tenía unos 17 centímetros de altura al piso (cifra parecida a la de una Captiva Sport) por lo que tenía buen desempeño en las trochas que tanto frecuentamos en Bogotá. La estabilidad lineal de este vehículo también era buena aunque se veía algo opacada por la sensibilidad a los vientos laterales. Por otra parte los frenos sin ABS resultaron de buen desempeño pues en los descensos prolongados no se notó fatiga y las llantas de buen agarre a pesar de ser algo pequeñas aunque eran un poco más anchas que las que usaba el Tercel.


Ahora pasamos al que es para mi el mejor atributo de este auto, el motor, un pequeño 1300cc que era muy novedoso para la epoca por tener distribución variable en las válvulas de admisión y entregaba gran desempeño pues en la prueba de aceleración hecha a la altura de Bogotá resultó ser más rápido que un VW Gol 1.8, Honda Civic y Nissan Almera todos estos con motores más grandes. Las prestaciones en general estaban por encima de lo esperado para un auto de ese cilindraje, esto tenía buenas repercusiones sobre el consumo pues no necesitaba de un motor grande para moverse bien y por tener un peso bajo los resultados eran buenos; sin embargo esto no viene gratis por lo que el motor a regímenes bajos a pesar de ser ayudado por el VVT-i no tenía una respuesta excelente, entre 3000 y 4000 revoluciones por minuto se sentía más a gusto.


Así pues este pequeño Toyota le dio buenas impresiones a el equipo de la revista, el gran proyecto de la marca por lo menos aquí dejaba buenas impresiones y buenas ventas alrededor del mundo aunque en Colombia las ventas no fueron excelentes principalmente por tener un precio elevado de manera que quien tuviera ese dinero podía mirar un Mégane, un Allegro, un Lancer y en general autos más grandes, mientras que los demás vehículos del segmento B en el que el Yaris estaba costaban dos tercios de lo que costaba este auto.

No siendo más les dejo la ficha técnica del carro en cuestión:









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