martes, 9 de abril de 2013

Prueba Citroën Xsara VTR 1.6 16V (2001)

La siguiente es una prueba tomada de la edición #27 de la revista Car&Driver local publicada en Junio del 2001, en esta ocasión se había lanzado una versión más "deportiva" del Citroën Xsara que lucía un cambio estético que se había aplicado a toda la gama. La versión VTR era de 3 puertas e incorporaba a su visual unos faldones y un spoiler para distinguirlo del resto, antes de recibir el facelift había un 5 puertas con motor 1.8L y un "VTS" de tres puertas con un potente motor 2 Litros, este nuevo VTR con motor 1600 curiosamente tenía mejores prestaciones que el 1.8 que existía antes.




Lo que primero se menciona en la prueba es su "look" renovado que era uno de sus puntos fuertes, luego se menciona que compartía plataforma con el Peugeot 306, con ese visual y con ese chasís tenía hacía que su pinta deportiva tuviera buenos argumentos por sus características motrices de manera que podía enfrentarse al VW Golf que siempre ha sido un vehículo al que todos apuntan en el segmento.




Este Xsara VTR era un coupé con excelente disposición interior, la posición de manejo era excelente al tener un asiento con excelente sujeción lateral que tenía regulación en altura además de un volante con regulación en altura y profundidad, las plazas traseras tenían buen espacio y el acceso a ellas no era muy complicado producto de las grandes puertas. Por otra parte el baúl tenía un buen tamaño y todos los vidrios del vehículo estaban oscurecidos además de tener protección solar lo que también ayudaba con la visibilidad en los días soleados. En materia de seguridad este carro contaba con 2 airbags -el del copiloto desactivable-, puertas con barras de protección verticales y en caso de accidente las luces de parqueo se encendían automáticamente mientras que también se cortaba el flujo del combustible.






Como en muchos autos icónicos de la marca la suspensión tenía mecanismos poco convencionales pero
útiles, en este caso el tren trasero de este VTR era "autodireccional programado" lo que permitía orientar las ruedas traseras en el mismo sentido de las delanteras orientando la parte posterior del vehículo en las curvas y minimizando el subviraje; estas mejoras también permitían tener un óptimo reglaje de las suspensiones pues no había necesidad de que fueran duras para ofrecer mejor desempeño en curva. El buen desempeño dinámico de este auto también se debía al hecho de tener unas llantas de perfil bajo que ofrecían una buena adherencia, además los cuatro discos -con ABS en opción- cumplían muy bien su función pues no bloqueaban con facilidad ni tenían una fatiga notoria. 







A continuación los datos técnicos, unas calificaciones que le otorgó el equipo de pruebas de la revista y un comparativo frente a sus rivales de la época:







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